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Cántico de Zacarías

Continuamos en la recta final. Hoy es martes 24. ¡Cuántos preparativos para esta Noche Santa! La más santa de todas las noches porque nos va a encontrar en la soledad, si elegimos estar solos, junto a amigos o en el calor familiar.

Es la noche en la que los hijos retornan al hogar paterno. Los hermanos se encuentran. La mesa se hace más larga que lo habitual. Se huele a jazmín y agapantus, que son las flores de este santo tiempo, y hay una alegría y una bondad especial, es el espíritu de la Navidad que quiera Dios llene a todos, inclusive a aquellos que tienen que esperar este día en la guardia del hospital, en bomberos o en la policía. O en la soledad de una celda, quizás, en la cárcel. En una mesa que quizás haya un lugar vacío por la falta de un ser querido, ya sea porque ha sido visitada esa familia por el ángel de la muerte, o por la enemistad o este invento de los hombres, esta grieta que todavía zanja a los argentinos e impide que nos sentemos juntos como antaño.

 

De todas maneras es la Nochebuena, es la Navidad. Dios se hace hombre para que el hombre llegue a hacerse un poco más como Dios.

Y esto mismo, este espíritu, es el que invade a Zacarías, según lo relata el Evangelio de Lucas capítulo 1 versículos 67 al 79, que comienza diciendo “Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo”. Esta noche Dios visita a su pueblo: Dios visita y pone su morada entre nosotros, se reviste de carne mortal. No usa una máscara, no hace como si fuera hombre, sino que es uno de nosotros en todo menos en el pecado.

“Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su servidor”. Hoy nos visita el sol, que nace de lo alto, para iluminar a los que están en las tinieblas, en la sombras de la muerte, y guiar nuestros pasos, por el camino de la paz.

Es la Nochebuena, preparemos el corazón con sencillez, con humildad. Animémonos a algo concreto, a ese llamado telefónico, ese saludo, ese golpear una puerta… Anímese usted a dar el paso porque Navidad es el encuentro con el hombre.

Decía un viejo poema Dios y el hombre se juntaron el 24 del mes, Cuando se juntan los hombres es Dios que nace otra vez

Santa Nochebuena para usted, para su familia, para sus amigos, para sus afectos.

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