
Un impactante yacimiento paleontológico y arqueológico denominado «Playita de Los Huesos» fue descubierto en las márgenes del río Luján.
Los trabajos científicos en el lugar —que continúan en plena actividad— han permitido recuperar hasta el momento más de 5.000 piezas de material fosilífero y se han logrado identificar más de 20 especies distintas de la antigua megafauna que habitó la región pampeana.
El hallazgo convierte al sitio en un referente ineludible para comprender las dinámicas paleoambientales y la relación entre las primeras sociedades humanas y los grandes mamíferos extintos.
El descubrimiento inicial se produjo de manera fortuita en octubre de 2025, cuando un vecino de la zona, el señor Federico Riccomanin, recorría los sectores modificados por las obras de adecuación del cauce del río Luján (Etapa IIA del Plan Maestro Integral).
Al observar fragmentos de lo que parecía una coraza dorsal de Glyptodon reticulatus, se puso en contacto con los investigadores de la Universidad Nacional de Luján (UNLu). Las excavaciones posteriores demostraron que las maquinarias pesadas habían removido sedimentos hasta dejar expuesta una extensa superficie plana, cuatro metros por debajo del nivel actual del suelo, sacando a la luz un verdadero «conglomerado fosilífero» de alta sensibilidad patrimonial.

«Actualmente se sigue teniendo actividades en el lugar. Llevamos unos 5.000 huesos o material paleontológico recolectado de varias especies, con más de 20 identificadas, por lo que el proyecto está muy interesante», detalló el profesor Fernando Viloria, mercedino que es miembro del equipo de investigación.
Un tesoro de la era de hielo pampeana
Los análisis preliminares de laboratorio han permitido clasificar con precisión científica un total de 1.699 especímenes (NISP) dentro de un corpus total que ya supera los 4.000 restos catalogados en el informe académico.
Entre las 14 especies plenamente identificadas del Pleistoceno Tardío y Holoceno Temprano se destacan el colosal Megatherium americanum (megaterio), el Smilodon populator (tigre dientes de sable), el Notiomastodon platensis (mastodonte, del cual se recuperaron imponentes defensas), así como cientos de restos de Toxodon platensis y gliptodontes.
El sitio, que cuenta con una superficie de estudio estimada en 7.000 metros cuadrados, debió ser dividido en tres sectores para su abordaje topográfico y de cuadrículas: «Playita de los Huesos 1», «Playita de los Huesos 2» y «Playita de los Huesos Golf». Además del imponente conjunto óseo, los expertos registraron de manera muy dispersa algunas piezas de material lítico (instrumentos y lascas de cuarcita y riolita), que abren el debate sobre las primeras ocupaciones humanas en la cuenca.
Ciencia participativa frente al impacto urbano
La investigación se destaca por su enfoque de gestión participativa e interdisciplinaria. Bajo la coordinación del Grupo de Estudios sobre Sistemas de Información Geográfica en Arqueología, Paleontología e Historia (SIGAPH), de la UNLu, las tareas de prospección terrestre, mapeo con drones y limpieza en seco de las piezas integran a arqueólogos, paleontólogos, especialistas ambientales, estudiantes universitarios y alumnos de escuelas secundarias locales.
Los científicos advirtieron que, si bien las grandes obras de infraestructura fluvial buscan mitigar las inundaciones, muchas veces provocan la pérdida irreversible del registro paleoambiental si no se cuenta con los controles arqueológicos obligatorios en el marco de la Ley N° 25.743 de Protección del Patrimonio.
Todos los materiales recuperados están siendo trasladados para su acondicionamiento al repositorio del Instituto de Investigaciones Geográficas (INIGEO) de la UNLu bajo la denominación de Colección SIGAPH, donde servirán tanto para futuras investigaciones de la comunidad científica internacional como para insumo pedagógico de divulgación pública de la ciencia.





























