
La agrupación de Jubilados y Pensionados de Mercedes emitió un enérgico pronunciamiento público en el que convoca activamente a la clase trabajadora y a las fuerzas productivas a declarar una Huelga General en todo el territorio nacional.
Los pasivos locales denuncian que la reciente reglamentación e implementación de la Reforma Laboral —bajo el marco de la Ley 27.802— avanza de forma directa sobre el financiamiento de los organismos previsionales y de seguridad social, afectando la sostenibilidad de estructuras clave como ANSES, PAMI, IPS e IOMA.
A través de un duro documento público, la agrupación local de jubilados independientes alertó que las nuevas indemnizaciones por despido contempladas en la Ley 27.802 serán financiadas con aportes de la previsión social, calificando la medida como un «genocidio por goteo».
Desde el espacio, que mantiene un carácter independiente de las estructuras partidarias tradicionales, argumentaron que las protestas aisladas, las movilizaciones y los petitorios presentados hasta la fecha resultaron insuficientes ante la falta de respuestas del Gobierno central. Debido a que el sector pasivo carece de fuerza de choque laboral directa, apelan de manera orgánica a la solidaridad y a la resistencia conjunta con los gremios y las bases obreras para paralizar las actividades como única herramienta de presión efectiva frente al poder político.
El nudo del reclamo: el financiamiento de los despidos
El eje central del documento emitido por los jubilados mercedinos radica en la denuncia técnica sobre el funcionamiento del flamante Fondo de Asistencia Laboral (FAL), creado a partir del artículo 245 de la nueva normativa laboral. De acuerdo a lo explicado por la organización, el FAL se financiará mediante la detracción del 1% de las grandes empresas y del 2,5% de las pequeñas firmas, tomando como base los aportes obligatorios que actualmente realiza el sector patronal con destino específico a la Previsión Social.
Esta readecuación de los recursos implica, según advierten, una desfinanciación encubierta del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) —el fondo soberano creado originalmente en 2007 para respaldar el pago de haberes ante crisis económicas—. La agrupación señala que, bajo esta modalidad, las indemnizaciones futuras por despidos ya no representarán un costo directo para las patronales, sino que terminarán siendo costeadas indirectamente mediante la degradación de los fondos que pertenecen a la clase pasiva. «A los despidos los pagaremos los jubilados», sentenciaron con crudeza en el comunicado.
Críticas a la pasividad gremial y denuncias de «distracción»
El texto difundido en Mercedes expone además una fuerte crítica hacia la conducción de las principales centrales obreras del país, adjudicándoles una postura de «pasividad» y de «dejar hacer» mientras el Ejecutivo nacional avanza con la quita de derechos. Asimismo, los jubilados manifestaron que la implementación de estas reformas de fondo se está produciendo al amparo de una «distracción mediática» sostenida en acontecimientos deportivos, necrológicos y en las conferencias de prensa oficiales de la vocería presidencial.
Frente a este escenario de dispersión, el documento destaca la persistencia de los focos de resistencia más consolidados de la geografía nacional, mencionando explícitamente el accionar de los Jubilados de la Plaza Congreso en Capital Federal, los nucleamientos en las provincias de Córdoba y Salta, y el acompañamiento de sectores estudiantiles, docentes y trabajadores de la salud pública.
«No es caprichosa la consigna, todo lo realizado fracasó; el poder hace oídos sordos a los reclamos. Hagámonos escuchar», concluye el llamamiento local, instando a unificar la acción callejera y gremial bajo la consigna de «Jubilados y trabajadores juntos».


























