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No hacerse el Sota

Cuantas veces escuchamos esta expresión “No te hagás el Sota”, como diciendo “no te hagas el distraído, mirá que esto te lo pedí con antelación”. Y es el modo práctico de enseñarnos el Evangelio de Hoy que nos toca reflexionar (Mateo capítulo 5, versículos 38 al 42).

”Si alguien te pide el manto, no le des solamente el manto sino la túnica”. Y llega Jesús a decir esa frase tan controvertida, “Si alguien te golpea la mejilla derecha, ofrécele también la mejilla izquierda”. “Si te pide que lo acompañes un tramo del camino, acompáñalo todo el camino”. Es decir siempre dar un poco más. Como decía Santa Teresa de Calcuta, “dar hasta que duela”, y no hacernos los distraídos. No hacernos el Sota. El Evangelio pasa por eso: un compromiso concreto, real, cotidiasno

Dios nos habla de los acontecimientos de cada uno de nuestros días, y cada uno es fiel a su tiempo y al modo de entender el Evangelio en ese momento de la historia, al menos la parte práctica.

Por eso recordamos hoy a Don Miguel de Güemes, casi padre de una parte de toda la independencia del Norte. Porque sin él la obra grandiosa que había hecho por un lado San Martín, por otro O’Higgins, por otro lado Artigas, por otro Belgrano, grandes ideólogos de la América Grande, la América Toda, era imposible. Claro que en algunos casos se llegaba al recurso último de la espada, pero siempre antes había estado el diálogo y la persuasión. Es una de las pocas revoluciones en toda la historia de la humanidad donde menos sangre se ha derramado.

Y recordando a Güemes, recordar esto del Evangelio. En lo que nos cabe a nosotros no hacernos los sotas, no hacernos los distraídos, no dar vuelta la cara, como si no nos correspondiera.

Que la Virgen Santísima de Luján te acompañe.

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