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El deterioro del clima sigue su marcha

La más larga de las cumbres sobre cambio climático que se haya realizado hasta ahora, terminó sin dejar contento a nadie, la COP25. Autoridades, científicos y activistas del medio ambiente asistentes a la cumbre regresaron a sus países decepcionados ante la imposibilidad de alcanzar consensos mínimos que pauten acciones concretas para detener el deterioro del clima.

El calentamiento global sigue aumentando a pasos agigantados, y sus efectos ya se han empezado a manifestar en distinta  partes del mundo con ribetes catastróficos, sin que por ello los gobiernos del planeta hayan logrado hasta ahora acordar acciones concretas para mitigar o detener el cambio climático cuyos efectos amenazan a la humanidad.

Pero, ¿cuál es el centro de la cuestión? Lo que tanto se polemiza sin poder, hasta ahora, arribar a consensos: los gases de efecto invernadero.

Los gases de efecto invernadero son necesarios para mantener la temperatura, sin embargo el exceso puede causar daños irreversibles al planeta.

El efecto invernadero es un procedimiento de la Tierra para estabilizar la temperatura. Una parte de la energía solar que llega al planeta se refleja en el espacio, el resto es absorbido por la superficie de la tierra y el mar, con la ayuda de otros gases como el metano y el dióxido de carbono (CO2) entre otros. Este movimiento de absorción de calor es el efecto invernadero. Sin esto la temperatura promedio de la Tierra sería muy fría, estaría alrededor de los 18 grados.

El exceso o el ingreso masivo de dióxido de carbono a la atmósfera producto del consumo esencialmente de combustibles fósiles CO2, y la alta contaminación producida por los Rellenos sanitarios, basurales a cielo abierto y la ganadería, impiden la refracción al espacio de los rayos infrarrojos y esto es lo que produce el recalentamiento del planeta.

Susan Solomon, experta senior de la Administración y Atmosférica de los Estados Unidos, dijo ante el Senado norteamericano que:”…el porcentaje de dióxido de carbono en la atmósfera fue durante 10.000 años 280 partes por millón, ahora es nada menos que 380 y está aumentando”.

Desde 1850 existen registros de la temperatura, y desde entonces la temperatura media ha aumentado casi un grado. Si las emisiones de dióxido de carbono se mantienen al ritmo actual, la temperatura seguirá aumentando y los riesgos ecológicos serán irreversibles. Además de tormentas intensas, que ya ocurren con frecuencia, el derretimiento de los hielos polares causará inundaciones en las zonas costeras haciendo que muchas ciudades puedan desaparecer bajo el agua.

Lo más decepcionante para las delegaciones asistentes a la Cumbre de Madrid fue precisamente la pobreza del documento final, en el cual se limitaron a alentar a los países a presentar en la cumbre del clima 2020, que se celebrará en noviembre en Glasgow, objetivos más ambiciosos ante la urgencia de abordar el cambio climático. Es decir, el documento se limita a instar a los países a que presenten compromisos de reducción de emisiones más exigentes para la lucha contra el cambio climático. Y hace un llamado, también genérico, a cumplir el Acuerdo de París que compromete a los países a evitar que la temperatura media del planeta suba este siglo por encima de 1.5 grados.

El único logro tangible de la COP25 fue que 84 países –entre ellos México– se comprometieron a presentar planes más duros el próximo año, como ha pedido la ONU en varias ocasiones, pero desgraciadamente esas naciones sólo representan 10 por ciento de las emisiones de efecto invernadero. Los principales contaminantes no están en ese bloque y en el caso de Estados Unidos, su gobierno, presidido por Donald Trump, anunció su retiro del Acuerdo de París, lo que para muchos analistas supondrá un efecto dominó que provocaría que sus principales competidores en el mercado internacional también se deslinden. O bien que no cumplan con sus compromisos.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), acaba de anunciar que el 2019 fue el segundo año más caluroso registrado en el mundo, esta es una tendencia que viene creciendo desde 1980. Y se estima que el 2020 no se presente con mejores resultados.

El incremento de las emisiones de dióxido de carbono y su impacto en el clima han terminado produciendo incendios devastadores, como sucedió con la Amazonía y los que ahora mismo ocurren en Australia. También en este último año se registraron niveles récord de acidificación y aumento de la temperatura en el mar. Los científicos denuncian que estas alteraciones son las que producen los huracanes y el derretimiento los hielos del Artico y Antártico, cuyos icebergs cada vez son más pequeños.

Con todo este panorama con aristas pavorosas, no se han podido lograr aunar las voluntades de los países más desarrollados, los que precisamente son los que más responsabilidad tienen, por el volumen de sus emisiones. Cada vez se hace más notorio que los administradores de los Estados no representan los intereses de los ciudadanos. Son las Organizaciones no Gubernamentales y la Sociedad Civil las que están siempre presionando para encontrar soluciones que no solo abarquen los aspectos económicos, sino que tenga preponderancia el carácter ambiental, que es en definitiva de lo que se trata, si es que realmente se quiere salvar el planeta.

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