Inicio Sociedad “Ale nos ayudaba a todos y nos alentaba a seguir”

“Ale nos ayudaba a todos y nos alentaba a seguir”

El grupo de tres en plena caminata, que duró 6 horas

Silvina Piacentino, integrante de la expedición y compañera de equipo de Alejandra Chiminelli, cuenta que rápidamente la “sintió amiga”, aunque casi ni la conocía. Pero pudo hacerlo en largas noches que duró la travesía.

“A Ale la vi el primer día que llegamos al Refugio Soler ya que su carpa estaba cerca de la que yo compartía con mi compañera de travesía. Nos ayudó a armarla y enseguida pegamos onda. De hecho, al día siguiente empezamos a marchar juntas ya que teníamos ritmos parecidos. Luego la chica que venía con ella se descompuso y fue ahí que se sumó a nuestra carpa y formamos equipo de tres. Eso fue muy bueno ya que aprendimos mucho de ella: su experiencia, su experiencia en el andar, buena onda y alegría hizo que enseguida la sintiera amiga”, cuenta.

Claro que ahí también conoció su historia y en esas noches de carpa, se encontró incluso abriéndole su corazón y contándole cosas de su vida que ni hubiera imaginado iba a compartir con alguien a quien supuestamente “recién conocía”. “Si lo medimos en tiempo, porque en intensidad fue profundo”, dice Silvina.

Haciendo cumbre con el equipo, Claudia y Silvina

“El día de la cumbre lo bautizamos como el día D… Llegamos y nos abrazamos y lloramos… Creo que lloré de compartir esta cumbre con ella. Es mucho proponerse un objetivo y alcanzarlo, con todo lo que eso implica a nivel físico, mental y espiritual. Y ella fue el ejemplo de superación para todos… Es lo que admiré desde que conocí su historia: su valentía en la manera de afrontar las dificultades de la vida”, agrega Piacentino y cuenta que cuando volvían, no pudieron decir que ese día D había llegado a su fin, puesto que tuvieron una amenaza de derrumbe y, con todo el grupo, debieron descender un rato antes de que se hiciera de noche y armar la carpa nuevamente. “Ahí una vez más, Ale, siempre con actitud positiva, con su risa contagiosa, solidaria y compañera, nos ayudaba a todos y nos alentaba a seguir”, destaca.


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“Cuando pensamos que todo está perdido, hay que pensar en Alejandra y en su historia, y en cómo la montaña le confirmó que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos, con voluntad y la actitud de superarse”, expuso sobre el final de la charla.

Parte del ascenso con glaciares, viento de 80 km y nevizca

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