Inicio Covid-19 El Hospital de Luján trabaja “a cama caliente”

El Hospital de Luján trabaja “a cama caliente”

Las autoridades sanitarias de Luján dispusieron ayer la instalación de una tienda de campaña en el ingreso principal del Hospital Municipal para una primera atención médica, a la vez que ordenaron la suspensión de las visitas a personas internadas y las máximas restricciones a la circulación de pacientes.

Daniel Sánchez, director del Hospital, en declaraciones a FM Líder 97.7 advirtió que el sistema de salud local “oscila entre la saturación y el colapso”, que debido a la ocupación total en la terapia intensiva trabajan “a cama caliente” y que una derivación puede demorar entre cuatro y cinco días.

 

“El aumento de la demanda nos obligó a acelerar los pasos y a tomar decisiones para asegurar la atención de la gente y cuidar al personal de salud”, explicó el médico y afirmó que en Luján “el sistema privado está completo y nosotros también”.

«Es una situación de guerra, la diferencia es que parte del cuadro es evitable».

“Se dificulta mucho la atención de los pacientes Covid o no, la realidad es que no hay lugar, hay más gente para atender de la que se puede atender, esta carpa nos va a generar un espacio para mejorar el dinamismo de la guardia”, explicó.

Sánchez detalló que el Hospital recibe cada día más de 100 personas que requieren hisoparse y otras 200 que se presentan por guardia con diferentes síntomas o problemas de salud. “Ante la saturación del sistema privado la gente termina viniendo a la guardia y colapsamos nosotros también”, indicó.

Consultado por la posibilidad de derivaciones, el médico señaló que “hasta ahora hemos tenido una respuesta escasa”. “El tiempo de espera promedio es de dos o tres días, algunos pacientes salen rápido y a otros tenemos que hacerles el aguante, como se dice en la jerga, cuatro o cinco días en el hospital”, puntualizó.

– Las tiendas de campaña en la puerta del Hospital remiten inevitablemente a una situación de guerra… ¿Ustedes lo viven de ese modo?

-Sí, es así, Adrián. La realidad es que enfrentar una pandemia es enfrentar una guerra. Tiene que haber una estrategia y un plan, hay que tomar decisiones y cumplirlas. El personal está cansado, hay mucho trabajo y poco descanso, no hay relevos, si se cae uno queda un compañero atendiendo solo un turno hasta que el otro se repone.

Es una situación de guerra, la diferencia es que parte del cuadro es evitable. Si la gente usa el barbijo, se mantiene a distancia, no se junta dentro de las casas, evita visitar a vecinos y parientes, vamos a frenar esta curva ascendente de casos. Aquellos que son indiferentes, cuando sufren ellos mismos o sus familiares un cuadro de falta de aire son los primeros en reclamar que necesitan atención.

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