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Pymes bonaerenses reclaman protocolo de seguridad esencial

El presidente de FEBA, Camilo Alberto Kahale, aseguró que los hechos delictivos que afectan al sector, sumados a la profunda caída en las ventas que golpea a las pymes bonaerenses desde marzo, tendrán un efecto letal. Para evitarlo, es clave implementar un protocolo de seguridad esencial.

“La inseguridad es el golpe de gracia que está terminando de matar a las pymes”, sentenció Camilo Alberto Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA). La entidad reclama la implementación de un protocolo de seguridad esencial ante la escalada de robos violentos que está afectando al sector, principalmente a los comercios que atienden al público.

 

Desde la reapertura de los comercios en el contexto de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), ya se registraron unos 1600 hechos delictivos. Esos negocios, además, ya vienen siendo perjudicados por la crisis económica que se profundizó a partir de la pandemia. Según FEBA, unos 40 mil comercios de todo el país cerraron sus puertas desde que comenzó la pandemia, y la mayoría se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Con relación al sector industrial, un 72% de las empresas vio caer sus ventas en un 60%. “El comercio que pudo abrir después de estar varias semanas cerrado, hoy no supera el 30% de las ventas que registraba antes. Y si encima le roban la recaudación, se termina de fundir”, afirmó Kahale.

En lo que se refiere a lo sanitario, desde que se declaró el ASPO las medidas preventivas implementadas por las autoridades, y los protocolos para cuidar la salud que incorporaron las pymes en su trabajo (tanto los comercios esenciales como las empresas que retomaron su actividad), han sido muy exitosos. Pero Kahale advierte que “si bien nos cuidamos por todos lados y los resultados son positivos en cuanto a la salud, ahora también nos tenemos que cuidar de que nos maten o nos roben”.

Esta situación de inseguridad y violencia, que se intensificó durante los meses de junio y julio, no sólo afecta a los comercios, sino también a la comunidad. “Si bien hay pocas ventas, la gente que decide salir a la calle a comprar también está expuesta a los robos. Principalmente después de las 4 o 5 de la tarde, cuando ya cerraron los bancos y disminuye la circulación de personas”.

Por estos motivos, desde FEBA aseguran que implementar un protocolo de seguridad esencial, enfocado en cuidar a las pymes y a las comunidades bonaerenses ante los delitos y la violencia, es un recurso clave para evitar que los efectos de la crisis sean aún más perjudicial.

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